Remodelar los grifos puede convertirse en una necesidad en ocasiones, de tipo funcional o estético. El primer caso se da sobre todo cuando adquirimos una vivienda de segunda mano, o empezamos a vivir en un piso alquilado con bastantes años a sus espaldas; no es extraño encontrarnos con instalaciones deficientes tanto en el baño como en la cocina. Sin embargo, también puede suceder que decidamos darle un nuevo toque decorativo a cualquiera de estos dos rincones. En tal situación, también es importante adecuar la grifería a este cambio estético.
Se trata de una reforma sencilla, que podemos realizar por nuestra cuenta. Simplemente tenemos que escoger el grifo que se ajuste a nuestras necesidades y seguir algunos pasos básicos:
- Lo primero que hay que tener a mano es una llave inglesa. La mayoría de los grifos, independientemente de su antigüedad, están enroscados mediante tuercas que reciben el nombre de latiguillos. Debemos aflojarlos primero para poder desenroscar el resto del cuerpo.
- En su interior, los grifos suelen llevar una goma que tenemos que retirar por completo para poder proseguir. Es importante tener cuidado con el agua que todavía pueda tener en su interior.
- Si el agujero que tenemos es mayor que el grifo que hemos comprado, tenemos que rellenar el espacio sobrante. Para ello podemos utilizar tapones especiales de silicona.

